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Un rumbo incierto

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¿Bolivia va por buen o por mal camino? Las percepciones sobre el rumbo del país, el horizonte de futuro y el grado de polarización, tanto en las encuestas de opinión pública como en la consulta con liderazgos, nos muestran un panorama general de incertidumbre y pesimismo.

Si hablamos de la inquietud frente al futuro, son predominantes los sentimientos de incertidumbre: en la encuesta de Diagnosis de septiembre de este año, el 62% dice que siente incertidumbre o miedo en relación al futuro del país. Y en el estudio Delphi de la FES con líderes esa proporción alcanza al 83%.

Los ciudadanos son levemente más optimistas que los líderes de opinión: el 19% de ellos siente esperanza, mientras que en el otro grupo ese valor sólo llega a 14%.

En casi todos los segmentos de la población, la preocupación e incertidumbre es mayoritaria, superando el 50% sobre todo entre las personas que desaprueban la gestión del presidente Luis Arce (73%), es decir, aquel segmento que se sitúa en el campo político opositor, los que pertenecen a grupos socioeconómicos de clase media tradicional (70%) y las personas de mediana edad, entre 28 y 40 años (70%).

Los jóvenes: el bastión optimista

Una percepción relativamente diferente existe entre los jóvenes (52%), los pertenecientes a segmentos socioeconómicos populares (49%) y los que aprueban la gestión presidencial (52%). El mayor optimismo de los menores de 27 años puede atribuirse a una cuestión generacional, mientras que la intensificación del pesimismo parece estar asociado a la posición política de cada grupo. Los ciudadanos opositores, frecuentemente de clases medias, son los que ven con mayor preocupación el futuro del país. En cambio, los adherentes al oficialismo, que son mayoritarios entre los segmentos más pobres, son algo más optimistas.

¿Y la polarización?

En relación a la polarización, el 90% de líderes de opinión dice que hay polarización en el país, mientras ese sentimiento es percibido por el 72% de la ciudadanía. Sin embargo, aunque una gran proporción del grupo de líderes de opinión percibe que hay polarización, ese grupo es también más positivo sobre su desenlace pues la mayoría considera que esas divisiones pueden ser superadas mediante el diálogo.

No obstante, es preocupante que en los dos grupos exista un porcentaje significativo de personas que opinan que la polarización es tan grave que desembocará en violencia y enfrentamientos (38% en la población y 26% en los líderes). En cualquier caso, aunque hay diferencias de intensidad, en ambos grupos la percepción de que hay divisiones y confrontaciones importantes en la sociedad boliviana está ampliamente extendida.

A nivel de grupos de población, la percepción de que la polarización es grave y que acabará en violencia es particularmente fuerte entre las personas de segmentos socioeconómicos medios tradicionales (68%) y de desaprobación al presidente Arce (54%). En cambio, los que más se alejan de esa opinión son los adherentes al oficialismo (25%), los indiferentes a la gestión presidencial (23%) y los ciudadanos de condición socioeconómica popular (28%). Es decir, las percepciones sobre la profundidad de la polarización se revelan a su vez mucho más polarizadas que las referidas a la incertidumbre.

Estamos ante un panorama de amplio pesimismo, incluso en los grupos a favor de la gestión presidencial.  A esto, además, se suman la incertidumbre y una percepción de polarización creciente. Es una ecuación poco alentadora para ingresar al 2024, un año con agenda compleja por las todavía inciertas elecciones judiciales, la realización del Censo de Población y el inicio formal del nuevo ciclo electoral con las primarias para binomios presidenciales.

Texto: Raquel Orozco,  Gráficos: Armando Ortuño

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