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Tiempos de malestar

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El 2023 fue un año de cambios significativos en las percepciones de la opinión pública sobre el rumbo del país, la situación política y económica y el desempeño de los dirigentes políticos.

Ese fenómeno sucedió tanto entre el conjunto de la ciudadanía, medida por varias encuestas, como entre las dirigencias y líderes de opinión, analizado con instrumentos como los estudios Delphi que realiza regularmente la FES Bolivia.

En ambos grupos, desde mediados de 2022 se redujo significativamente el porcentaje de personas que opinaba que la situación del país estaba bien. Aunque la reducción empezó a fines de 2022 cuando se desencadenó el conflicto sobre el Censo de Población, el punto de inflexión se produjo entre marzo y junio de 2023 a medida que las percepciones sobre la situación económica se deterioraron sensiblemente.

A fines de 2023, un 24% de las y los bolivianos pensaban que la situación del país estaba bien y sólo el 17% de los líderes de opinión entrevistados para el estudio Delphi indicaban que el país iba por buen cambio. Son los niveles más bajos desde el inicio del gobierno de Luis Arce.

Las percepciones sobre la situación política y económica se fueron deteriorando fuertemente desde mediados de 2022 hasta mayo-junio de 2023. En esos doce meses, el porcentaje de bolivianos que opinaba que la situación política era mala aumentó desde 36% hasta 62%, mientras que los que decían lo mismo de la situación económica pasaron de 35% a 62%.

Es decir, en ambas dimensiones se fue extendiendo el malestar casi al mismo ritmo. En el segundo semestre de 2023, este panorama se fue estabilizando y se atenuó un poco. Sin embargo, el año cerró con más de la mitad de los ciudadanos insatisfechos con la política (50%) y la economía (57%).

Entre los líderes pasa algo parecido: sus opiniones sobre la situación política y económica también se deterioraron significativamente en los últimos dieciocho meses. Entre julio de 2022 y noviembre de 2023, la proporción de esas personas que pensaba que la situación política era mala pasó de 35% a 50% y en el caso de la economía de 24% a 46%.

Comparando ambos grupos, se observa que los ciudadanos son, por lo general, más sensibles que los líderes de opinión, sienten más y con mayor rapidez el deterioro de la situación. Con relación a los momentos de mayor retroceso, este se produjo primero durante los conflictos del Censo y posteriormente fue reforzado por la incertidumbre que se generó entre enero y marzo de 2023 sobre la disponibilidad de dólares en la economía.

Aunque luego se percibe cierta tregua entre marzo y septiembre, la situación se deterioró nuevamente a fines de año a medida que los conflictos políticos se fueron acrecentando y que se tuvo que enfrentar nuevas oleadas especulativas que afectaron el precio del dólar y el abastecimiento de combustibles.

Los números caen, pero ¿Arce se mantiene?

Llamativamente, el incremento del malestar con la política y la economía no afectó demasiado la aprobación de la gestión del presidente Luis Arce. La proporción de ciudadanos y ciudadanas que la aprueba se redujo de 47% a 42% entre octubre de 2022 y diciembre de 2023, alcanzando su nivel más bajo en marzo de 2023 con el 36%. Desde el punto de vista de los líderes de opinión pasó algo similar, su aprobación retrocedió de 55% a 48% en ese mismo periodo.

Si bien hay cierta desmejora, la imagen de la gestión presidencial parece estar resistiendo pese a que los indicadores globales sobre la situación del país fueron marcadamente negativos el pasado año. Habrá que ver cómo esto evoluciona si la situación no se estabiliza.

El balance es mucho más negativo desde la perspectiva de la simpatía de los ciudadanos y líderes de opinión sobre los principales dirigentes políticos. El porcentaje de opiniones positivas sobre casi todos los líderes de los partidos con representación parlamentaria se redujo en el último año.

La simpatía por Arce, Morales, Choquehuanca, Mesa y Camacho disminuyó tanto en la ciudadanía como entre los líderes de opinión. La reducción más fuerte la experimentó el presidente Arce que bajó de 46% a 34%, en el primer grupo, y de 58% a 34% en el segundo.

Los únicos dirigentes que aumentaron sus opiniones positivas fueron Vicente Cuellar, Andrónico Rodríguez y Manfred Reyes Villa, todos ellos líderes relativamente nuevos y/o con implantaciones locales sólidas. Por otra parte, llama la atención que las opiniones positivas sobre Luis Arce sean notoriamente más bajas que la aprobación de su gestión presidencial.

Texto: Raquel Orozco, Gráficos: Armando Ortuño

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